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¿Quién soy como psicoanalista?
En este escrito te cuento cómo comprendo mi práctica clínica y de qué se trata para tí hacer terapia psicoanalítica.


Creo que el sufrimiento humano rara vez comienza donde creemos.
Con frecuencia las personas consultan por ansiedad, conflictos de pareja, desmotivación, dificultades laborales o problemas para relacionarse. Sin embargo, con el tiempo descubrimos que aquello que hoy duele forma parte de una historia mucho más amplia.

Me interesa comprender cómo cada persona llegó a convertirse en quien es.
Pienso que nuestra forma de mirar el mundo comienza a construirse desde las primeras relaciones, junto con aquello singular que cada uno trae consigo y el contexto familiar, social, cultural y económico en el que crece. Esa combinación hace que cada sujeto organice una manera única de sentir, pensar, amar, defenderse y sufrir.
No todas las personas desarrollan un trastorno mental. Muchas llevan vidas funcionales, trabajan, forman familias y cumplen con sus responsabilidades. Aun así, pueden encontrarse atrapadas en formas repetidas de relacionarse, de elegir, de renunciar a sí mismas o de sostener vínculos que limitan la posibilidad de vivir con mayor plenitud.
También existen historias marcadas por el abandono, la violencia o experiencias traumáticas que dejan huellas profundas y requieren procesos clínicos de mayor complejidad.

Hay otro aspecto que atraviesa toda mi práctica y que considero inseparable de la condición humana: la coexistencia de tendencias orientadas a la vida y de tendencias orientadas a la destructividad. La agresión, la envidia, los celos, el deseo y el conflicto forman parte de todos nosotros. La pregunta no es cómo eliminarlos, sino cómo cada persona logra darles un destino que no destruya sus vínculos, su trabajo, su cuerpo o su propia posibilidad de vivir.

Entiendo la posibilidad de hacer terapia como una experiencia humana, a través del vínculo entre paciente y analista, la conversación, el tiempo y la posibilidad de pensar y sentir juntos, la persona puede descubrir aspectos de sí misma que permanecían desconocidos, comprender de otra manera su historia y experimentar cambios profundos en su vida interior. Los cambios externos pueden aparecer como consecuencia de ese proceso, pero nunca constituyen su único objetivo.
El trabajo no consiste en ofrecer una forma correcta de vivir. Consiste en acompañar a cada persona a construir una comprensión más amplia de sí misma, de su historia y de la manera en que esa historia sigue haciéndose presente en el mundo que hoy habita. Y así transformar su vida interior y exterior.
¿Te animas?





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¿Quién soy como psicoanalista?
En este escrito te cuento cómo comprendo mi práctica clínica y de qué se trata para tí hacer terapia psicoanalítica.


Creo que el sufrimiento humano rara vez comienza donde creemos.
Con frecuencia las personas consultan por ansiedad, conflictos de pareja, desmotivación, dificultades laborales o problemas para relacionarse. Sin embargo, con el tiempo descubrimos que aquello que hoy duele forma parte de una historia mucho más amplia.

Me interesa comprender cómo cada persona llegó a convertirse en quien es.
Pienso que nuestra forma de mirar el mundo comienza a construirse desde las primeras relaciones, junto con aquello singular que cada uno trae consigo y el contexto familiar, social, cultural y económico en el que crece. Esa combinación hace que cada sujeto organice una manera única de sentir, pensar, amar, defenderse y sufrir.
No todas las personas desarrollan un trastorno mental. Muchas llevan vidas funcionales, trabajan, forman familias y cumplen con sus responsabilidades. Aun así, pueden encontrarse atrapadas en formas repetidas de relacionarse, de elegir, de renunciar a sí mismas o de sostener vínculos que limitan la posibilidad de vivir con mayor plenitud.
También existen historias marcadas por el abandono, la violencia o experiencias traumáticas que dejan huellas profundas y requieren procesos clínicos de mayor complejidad.

Hay otro aspecto que atraviesa toda mi práctica y que considero inseparable de la condición humana: la coexistencia de tendencias orientadas a la vida y de tendencias orientadas a la destructividad. La agresión, la envidia, los celos, el deseo y el conflicto forman parte de todos nosotros. La pregunta no es cómo eliminarlos, sino cómo cada persona logra darles un destino que no destruya sus vínculos, su trabajo, su cuerpo o su propia posibilidad de vivir.

Entiendo la posibilidad de hacer terapia como una experiencia humana, a través del vínculo entre paciente y analista, la conversación, el tiempo y la posibilidad de pensar y sentir juntos, la persona puede descubrir aspectos de sí misma que permanecían desconocidos, comprender de otra manera su historia y experimentar cambios profundos en su vida interior. Los cambios externos pueden aparecer como consecuencia de ese proceso, pero nunca constituyen su único objetivo.
El trabajo no consiste en ofrecer una forma correcta de vivir. Consiste en acompañar a cada persona a construir una comprensión más amplia de sí misma, de su historia y de la manera en que esa historia sigue haciéndose presente en el mundo que hoy habita. Y así transformar su vida interior y exterior.
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www.ipa.org.uk
 
Federación Psicoanalítica América Latina
www.fepal.org

Asociación Psicoanalítica de Guadalajara
www.apg.org.mx
(C) Carmen Cuenca Psicoanalista
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